La contaminación es un problema mundial, ya no es sólo una dificultad que tienen que enfrentar algunos países del primer, segundo o tercer mundo, que tienen en su haber un alto grado de responsabilidad en esta materia, sino que nos toca a todos contribuir con la ayuda de los estados y sus políticas en la disminución de los niveles de contaminación que se viven en la actualidad.

Por tanto es imperante el compromiso de todos para darle un mejor respiro al planeta, de allí que se plantea entre otras acciones atacar por varios flancos a fin de conseguir resultados positivos que redunden en el beneficio de la colectividad en general en todos los niveles de la vida que existen en el mundo. 

Por ejemplo se está estudiando mejorar las políticas mundiales en torno los procesos de descontaminación del aire, y desde esa perspectiva, las políticas apuntan a buscar la reducción sistemática de la emisión de gases en fábricas e industrias en todo el mundo, creando para ello sistemas de divulgación e información sobre cómo tratar este tema en particular sumado al hecho de la creación comités de vigilancia avalados por la OMS para tal fin. 

En el caso del vital líquido, se plantea el incremento de las técnicas de conservación como el reciclaje, de todos los productos o materiales que lo permitan, así como la implementación de plantas que  contribuyan a reducir en un alto porcentaje la generación de aguas residuales; la protección de ríos y lagos, para lo cual se plantea no sólo evitar de desforestación de los bosques, sino aplicar jornadas intensas de plantación de árboles en los lechos ríos, quebradas y lagos. 

En ambos casos, se estará, según los directivos de la Organización Mundial de la Salud, realizando, en las medidas de las posibilidades, un constante monitoreo en cada país, apoyados por los gobiernos, sociedad civil e instituciones multinacionales con la finalidad de que se pueda dar cumplimiento a estas acciones y con ello ir frenando la contaminación y con ello mejorando la calidad de vida del planeta.