El paso abrazador del ser humano, en su afán por procurar una vida más confortable, está apagando otras, en este caso la vida silvestre; gran cantidad de animales salvajes están sumando una estadística negativa, propendiendo a la desaparición, producto en un alto porcentaje, a la injerencia del mano del hombre.
En todo el mundo, han mermado el hábitat natural de muchos seres silvestres y en por ejemplo Chile, no es la excepción, pues La Güiña, un felino, el segundo más pequeño del mundo, está a punto de desaparecer de la superficie de la tierra, y es que este gatito, desde 1977 ha visto como su medio natural se ha reducido y hoy día son pocos ejemplares los que quedan.
Este atigrado animalito que habita generalmente en zonas algo boscosas y de espesura en cuanto al follaje de la maleza, se ha visto en la necesidad de acercarse al ser humano para conseguir su sustento y en esa lucha se ha tenido que enfrentar con los agricultores de estos lugares, quienes lo han visto como una plaga, ya que por su condición de carnívoro tiene que alimentarse entre otras especies de las aves de corral.
Qué hacer para que el pequeño tigre no se extinga
Dentro de los planes que se han venido planteado para que la güiña recupere su espacio terrenal, está en primer lugar generar un estado de conciencia general en los habitantes de las zonas donde hace vida el felino, para que no sea visto como una alimaña y por el contrario le ayuden con la consecución de los alimentos para su sustento.
Otro factor que se considera importante para evitar el proceso de extinción que está viviendo el segundo felino más pequeño del mundo, es evitar a toda costa la caza furtiva del gatito, para ello se estarán generando políticas de información sobre el animal silvestre al tiempo que se implementarán medidas pecuniarias a quienes comentan ese delito ecológico.