La mayoría de las compras que hace el consumidor, determina las estrategias que logran alcanzar los objetivos de mercadeo. La herramienta convencional del mercadeo es la mezcla que tiene que ver con las decisiones sobre un producto, precios, canales de distribución y de comunicación.
El producto incluye el empaque, la etiqueta, los colores, tamaño y los diferentes tipos de presentaciones, ya que no se trata de un producto o de un servicio, tampoco es solo por sus atributos físicos, o lo que se deriva de su uso.
Los tamaños y presentaciones que ofrece un producto van a satisfacer las necesidades de los grupos de consumidores que a su vez bajan la producción del mismo. La disputa entre eficiencia productiva frente a la satisfacción del consumidor es más fácil que una planta produzca un solo modelo de un solo artículo, mientras que en mercadeo es mejor ofrecer muchas opciones.
Si la producción es artesanal, los costos aumentan si es si es un solo producto y también los precios. La demanda por el producto disminuye por el mismo aumento. El producto debe estar enfocado al uso comercial y por lo tanto es indispensable revisar marcas, calidad, garantía y servicios antes de fijar el precio.
Los precios de productos fijados en la demanda vienen a ser el precio que el consumidor puede pagar.