La platería artesanal se hizo famosa en el mundo a través de las grandes obras diseñadas para los templos. Para esta fecha son muy pocos los maestros dedicados a este oficio, no obstante, los orfebres emigraron a otro destinos buscando el beneficio comercial vendiendo su trabajo en ferias y casas comerciales.
La cerería también tuvo su época con la elaboración de adornos en cera para ser colocados e durante la semana santa y otras festividades. Estos trabajos de peculiar elegancia se usaban en las procesiones con significados relacionados con la flora y la fauna de la región así como las plantas, flores, estrellas, y mazorcas de maíz.
Se destacaron los tejidos para la elaboración de tapetes, en lanas, cueros, maderas, pastas con base de papas cocidas, hojalatas utilizadas como soporte físico para la realización de la producción textilera, la cual tuvo gran significado en la época.
Los mates que desde tiempos remotos fueron de gran importancia en la decoración artística. El mate es la calabaza de quechua, se han encontrado expresiones y muestras profundamente enraizadas a los rituales de la tierra.
Los indios y mestizos han dejado piezas tallada en piedra de especial calidad que junto con su valor estético, agregan con gran relevancia el encanto de una imaginería de vieja resonancia europea. Se dice que a finales del siglo XVIII las piezas de alabastro habían alcanzado hermosas tallas en piedra de tonalidad marfil o blanca según se apreciaba en las piezas coloniales obre el tema de un guerrero que fue tratado de legionario romano dominando a un león.